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6 oct. 2018

Vacaciones exprés en La Palma con niños

Esta vez elegir destino ha sido sencillo. Teníamos claro que este verano queríamos conocer una de las dos islas que nos faltaban, La Palma o El Hierro, y tras una encuesta popular y sabiendo que nuestro objetivo era naturaleza, relax y senderismo, la elección estuvo clara, La Palma era el destino ideal.

No fuimos muchos días, pero han sido cinco días a los que le hemos sacado el jugo, cinco días para estar en contacto con la naturaleza, disfrutar el uno del otro, descansar y relajarnos. Estas vacaciones han sido tan disfrutadas como ansiadas y hemos tenido el placer de compartirlas con mi mejor amiga, la tata de Aylan, persona fundamental en nuestra vida. Papi esta vez no ha podido venir con nosotros, ha tenido que trabajar, pero será la excusa perfecta para volver.

DÍA 1-ZONA OESTE
Llegamos al aeropuerto de La Palma, en Breña Baja, allí mismo recogimos nuestro coche de alquiler y nos fuimos rumbo a Los LLanos de Aridane, hacia Sunset Houses, nuestra residencia en los próximos días. Por el camino ya nos fuimos dando cuenta de por que la llaman la Isla Bonita, llena de plataneras y con una mezcla del verde de su vegetación y el negro de la zona árida volcánica, nos conquistó rápidamente. Llegamos a la casa, deshicimos el equipaje y nos pusimos en marcha de nuevo.

Pasamos por la Plaza de Las Manchas, el Bodegón de Tamanca y visitamos la Playa de Puerto de Naos. La playa no era gran cosa, pero en el lado de la derecha tenía una especie de roca que nos hacía sombra para mantener fresca la comida y bebidas. Pasamos un ratito, lo justo para bañarnos, comer, volver a bañarnos, jugar un poco y secarnos para regresar a la carretera.
Justo a la hora de la siesta volvimos a coger rumbo dirección a la playa de Charco Verde, donde pasamos el resto de la tarde. Esta playa aunque también de arena negra, me pareció mas apropiada para Aylan que la anterior, cogimos un día con algo de corriente, pero aún así, era más segura que la primera. Tan segura, que se me ocurrió subirme por las rocas de un extremo de la playa, porque parecía que habían cuevas y no quería perdérmelo, para explorar un poco y ver las vistas desde lo alto, pues los socorristas me mandaron a bajarme con pitos y señas, como a una kamikaze. 
Por último, y cuando las tripas volvieron a sonar, nos dirigimos a la playita del Remo, esta vez sin chapuzón, nos limitamos a sentarnos en el Quiosco “El Charco” y disfrutar de las vistas hasta que se fue al sol. Como ven, los cielos no es que estuviesen super despejados, la temperatura estaba genial, pero no vimos el cielo azul casi ningún día, la panza de burro nos acompañó todo el viaje.
Para ser el primer día le sacamos el jugo hasta al último segundo, ahora a bañarnos y descansar de vuelta a Los LLanos.

DÍA 2- ZONA SUR
Nos levantamos pronto, como el resto de los días, gracias al despertador más eficaz que pueda existir, mi pituso. Desayunamos y cargamos batería para un segundo día lleno de aventuras,  nos montamos en el coche dirección Fuencaliente.

Primera parada las Bodegas de Teneguías, en Los Canarios, donde nada más llegar la cola de coches trayendo uvas nos confirmó que habrían muy buenos vinos. Probamos algunos, y aunque nos costó decidirnos, hicimos nuestra elección y finalmente opté por un Malvasía y un Teneguía rosado afrutado, Yure coincidió conmigo en el rosado pero el Malvasía le pareció demasiado. Al salir dimos un paseo por el pueblo y de vuelta al coche.



Ahora hacia el Centro de Visitantes, donde vimos una reproducción que nos explicaban un poco del proceso natural que ha ido sucediéndose en la isla y sus volcanes. Entre otras cosas, que habían sufrido su última erupción en 1971. Pensaba que tal vez Aylan se aburriría, pero una vez más me sorprendió, súper atento y callado durante todo el documental. Desde ahí, comenzamos nuestra primera "mini ruta" a pie, para ver los volcanes de San Antonio y Teneguías.
El precio para entrar al Centro de Visitantes para residentes creo recordar que fueron 3 o 4€, no lo recuerdo bien, pero no tienen que pagar si no quieren para ver los volcanes. Si deciden no pagar para entrar al Centro de Visitantes, pueden comenzar el sendero desde fuera, donde tendrán que dejar el coche y comenzar la ruta por el camino de la derecha. Tanto si optan por una u otra opción, deben saber que ninguno de los accesos está adaptado para cochecitos de bebés y que el sendero de la derecha es más extenso y el interior más corto, con una buena panorámica si no cogen nubes bajas como nos pasó a nosotros.
Nos habían recomendado comer cerca de los volcanes, pero no dimos con ningún sitio y acabamos comiendo en Fuencaliente, en un restaurante que se llamaba La Era, acertamos, el sitio muy bonito y fresco, que con las temperaturas que cogimos era un punto a su favor. Se los recomiendo muchísimo.
Después de comer, nos fuimos a ver el faro de Fuencaliente y sus salinas. En el restaurante estaban organizando un evento y no pudimos bajar hasta las misma orilla, sino verlas desde arriba. De ahí a la playa La Zamora, donde pasamos la tarde y finalizamos la jornada con un atardecer precioso ¡Sin palabras!


DÍA 3-ZONA ESTE
Hoy si que hemos madrugado, Don Aylan a las 06:00 ya estaba a tope de energía ¡que sueño por favor! Desayuno energético y dirección a Puntagorda. 

Por el camino vimos un mercadillo justo antes de llegar a la playa del Puerto de Tazacorte quise parar pero la conductora de hoy me ha recordado que hay que seguir el itinerario propuesto para aprovechar el tiempo al máximo, así que parada rápida en la playa del Puerto, ¡genial para familias!, de fácil acceso, tranquila, como todo en La Palma, y muy del estilo de la Playa de Puerto Rico, en nuestra isla, con patinetes para alquilar y varios sitios para poder comer.
Vuelta al coche hasta el Mirador El Time, vistas panorámicas de infarto, una pena haberme dejado atrás la tarjeta de memoria de la cámara, típicas cosa made in Tara, los despistes son mi sello personal.
Y después de algunas curvas y un paisaje verde precioso llegamos al Mirador acristalado de Puntagorda, increíble. Seguimos paseando y un poco más abajo nos sentamos en las mesas del Mercado de Puntagorda, a hacer una media mañana antes de seguir al Roque de Los Muchachos.


El fallo de haber dejado en Las Palmas la tarjeta de memoria pasó factura todo el viaje, pero a pesar de no tener fotos de buena calidad de cada rincón, les digo que este no pueden perdérselo. Un montón de curvas después, llegamos al punto más alto de la isla, El Roque de los Muchachos, conocido por ser un balcón extraordinario para admirar las estrellas y por contar con el mayor telescopio robótico del mundo. Nosotros no tuvimos el placer de comprobarlo, fuimos de día y de lo que sí pudimos disfrutar fueron de las impresionantes vistas de caldera volcánica y del mar de nubes. ¡Valieron la pena las curvas! 
Ahora había que volverlas a bajar, esta vez, sin ningún objetivo interesante que nos esperase a la vuelta. ¡Que sueño tan grande, y que fatiga!

DÍA 4-ZONA NORESTE
Otro día lleno de aventuras nos esperaba.
Programamos hacer la ruta de la Caldera de Taburiente para comenzar el día, y al llegar nos dijeron que eran 6 horas la larga, la que descarté inmediatamente porque me parecía demasiado con Aylan, y la otra era una ruta circular saliendo desde La Cumbrecita, esta última duraba una hora y media pero es necesario reservar el aparcamiento y ya no quedaban para el mismo día así que lo pospusimos para el día siguiente. Ténganlo en cuenta al planificar vuestro itinerario.

¡No pasa nada! Continuamos hacia Los Tilos, San Andrés y Sauces. Aparcamos el coche, y nada más bajarnos notamos el cambio de temperatura por la humedad del bosque de Laurisilva, menos mal que para Aylan si llevé jersey porque lo que es para mi no fui nada precavida. Caminamos hasta la cascada, 10 minutos ida y lo mismo vuelta, al paso del pituso, atravesando unas cuevas y con el sonido del agua correr, maravilloso. Aylan sumergido en su mundo fantástico, jugando a encontrar los monstruos de la cueva que podía ser cualquiera que pasara. ¡Nos trasladó a su mundo, y lo pasamos ne grande! 
Desde la cascada subimos por la carretera hasta el comienzo del sendero hacia el Bosque de Los Tilos, más o menos hora y media subiendo y lo mismo bajando, el pituso caminando casi todo el camino y jugando a recoger hojas, buscar hojas con los colores del semáforo y cualquier otra cosa que se nos ocurriese. He de reconocer que se portó como todo un campeón, sin duda es una buena pareja de aventuras.

De vuelta al coche hasta El Charco Azul donde antes de bajar a relajarnos almorzamos en el Restaurante Rompecabos, no se los recomiendo para nada, no fue una buena elección la nuestra, mejor busquen cualquier otro que les quede de camino. 
De vuelta a casa paramos a ver la Playa de Los Nogales mientras anochecía, super bonita pero para llegar hasta la misma playa hay que caminar bastante, bajar por una escalinata perfectamente acondicionada, eso si, pero Aylan se había quedado dormido así que la tata se quedo con él en el coche para que yo investigase un poco y seguir.
Creo que sería una playa ideal para acampar, aunque no sé si estará permitido. Me recordó un poco a Güigüi.

Otra vez a la carretera y menuda odisea, nos cogió la noche, nada de farolas en esas carreteras, de pronto comenzó a llover y los cristales empañándose...¡qué miedito pasamos! pero llegamos sanos y salvos. 

Cuando el pitu se levantó, nos bañamos y nos preparamos y nos fuimos solos a pasear y cenar por Los Llanos que tata quería descansar y a mi me apetecía aprovechar la última noche. Los palmeros se ve que tienen como costumbre montar muchos puestos callejeros de comida rápida y Aylan quiso comerse unas papas, así que nos dimos un capricho de comida basura, paseamos por el Municipio y de vuelta a casa a hacer las maletas.

DÍA 5-ZONA NORTE
El último día ya, que rápido pasa el tiempo cuando lo estás disfrutando.
Desayunamos tranquilos, maletas al coche y rumbo a nuestro último destino la Caldera de Taburiente, donde nos esperaba el sendero circular de La Cumbrecita, muy sencillo si vas con niños, Aylan lo disfrutó tanto como nosotras y el tiempo acompañó a pesar de que cuando llegamos hacía bastante frío. A medida que empezamos a caminar y que el sol iba dando más fuerte, nos pudimos deshacer de alguna capa de ropa.
¡Último sendero completado! 
Ahora camino a la playa de Los Cancajos, otra playa de arena negra, quizás algo más turística pero con la tranquilidad que caracteriza todas las playas de esta preciosa isla, limpia y en calma, donde Aylan disfrutó muchísimo jugando en los charcos que se forman.
Yure mientras aprovechó para descansar un poco de la carretera, hasta que nos entró hambre y nos fuimos a almorzar al Chipi Chipi. No pueden irse de La Palma sin comer en este sitio, me habían hablado muy bien de la comida pero el sitio también me pareció muy singular. Aceptan reservas si llamas con tiempo para las cuevas privadas.

Fin de nuestro viaje. Ya sólo nos quedaba un paseo por las calles preciosas de Santa Cruz, que me trasladaron a Vegueta y sus balcones, y ya mi cabeza empezó a hacerse a la idea de que volvíamos a la realidad.
Desde luego todo un acierto. Hemos vuelto reseteados, y oxigenados, cargados de buena energía.

Nos han quedado algunas cosas pendientes, como el Sendero de Marcos y Corderos, que era imposible realizar con Aylan, o el Mirador de La Concepción, que nos lo habían recomendado y al final se nos pasó por completo, pero eso sólo nos da una excusa para volver y a poder ser la próxima vez un día más.

Así que ya saben, si ustedes ya han ido a La Palma y tienen alguna recomendación soy todo oídos y si aún no la has visitado, te invito a que te lances, no te vas a arrepentir.

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