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Ms Glezbet
Día a día de una mamá primeriza
Moda Infantil

10 oct. 2016

Un cuarto muy personal

Minicuna hecha por papi para tener dulces sueños

Involucrarme en este proceso era algo que me apasionaba desde antes de que me diesen la baja. Me venían muchas ideas y yo buscaba otras tantas como inspiración en blogs y revistas de decoración, en catálogos de muebles o pinterest... Quería que el cuarto de mi pequeño fuese luminoso y con un aire infantil, pero sin caer en estereotipos de colores, pues sinceramente confieso que esos prejuicios de los adultos los odio e intento no transmitírselos a mi hijo. 

Antes de saber si era niño o niña decidí que quería decorar el cuarto con un estilo acorde al resto de la casa, decoración nórdica, pero con un toque infantil y me dio por los elefantes, me parecían muy dulces e investigué sobre el significado de su simbología. Paciencia, sabiduría, responsabilidad, fuerza, honor… son algunos de los valores que queríamos transmitir a mi pizquito, así que me terminaron de conquistar y ya no me los saqué de la cabeza en todo el embarazo.

Lo primero que hicimos fue quitar el ropero empotrado que tenía, era muy clásico y nada práctico. Diseñé la organización que quería para el ropero del pituso y pedí presupuesto a varios carpinteros. 

Después de comparar precios y averiguar que en Ikea me lo podían montar tal cual yo lo quería a partir de módulos, fueron los elegidos, y el resultado fue el mismo pero a mitad de precio. 

Con las obras para quitar el empotrado viejo, mi novio aprovechó para volver a pintar la habitación. ¡Si pretenden hacer algún cambio en sus casas para la llegada del bebé no lo dejen para última hora! La más mínima obra se puede alargar y convertirse en una pesadilla en esos momentos donde tu necesitas tranquilidad.

Ya que habíamos sacado las brochas yo quise aportar mi granito de arena, pintándole un elefante en la pared para que pudiese mirar el dibujo mientras estaba acostado en su cunita, de manera que le quedase justo encima y añadiese un toque de color. Fue un momento de terapia genial para conectar con mi bebé y conmigo misma, y desconectar del resto del mundo. 

Dibujo pintado por mami para dejar volar alto mi imaginación

El ropero y la cómoda MALM de Ikea de cuatro cajones, serán suficientes por lo pronto para organizar todo lo del peque, y lo bueno de los roperos de Ikea es que más adelante cuando Aylan vaya creciendo podemos reorganizar el ropero añadiendo baldas o cajones según vayamos necesitando.

La cuna de su cuarto, también de Ikea, en color blanco, no es tan especial como su minicuna pero fue comprada pensando en que fuese práctica a largo plazo, como el resto de muebles y las paredes, y le compramos la lámpara de nubes Skojig con los bombillos de luz de día de Ikea, luz de día, ósea luz blanca.

Estaba todo el cuarto blanco, muy luminoso, pero había que empezar a darle un toque de color y con los textiles quería conseguirlo, así que el primer paso era elegir las tonalidades con las que quería jugar. El clásico todo celeste porque era niño para mí estaba descartado, yo escogí la siguiente combinación:

Me costó mucho encontrar las cortinas que quería, estuve a punto de comprarlas por internet en https://www.telas.es aunque me daba un poco de miedo por si luego la calidad no era la que esperaba, pero el estampado que me gustaba estaba agotado y tuve la suerte de encontrarlas en los almacenes textiles de Jinámar cuando ya no me quedaban sitios donde mirar. ¡Ya el resto de color se lo daría con la decoración!

Y luego el resto de detalles, una pared decorada con marcos de fotos blancos y agua marina y su balda para los cuentos en color gris.

La  decoración no acaba nunca porque aún sigo cambiando y añadiendo cosas. Próximo objetivo, una alfombra amarilla que me conquiste y le de un toque cálido al rincón de mi pituso. ¿Ideas?

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