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Ms Glezbet
Día a día de una mamá primeriza
Moda Infantil

19 oct. 2016

Hogar dulce hogar

He tenido la suerte de estar rodeada de mi familia y amigos que me han ayudado y apoyado siempre, y en este caso no podían haberse portado mejor. 

Estando en el materno mi madre y mi novio se compaginaban para que no me quedase sola en ningún momento y entre mi novio y mis hermanos se encargaban de nuestros perros.
Así que estando ingresada estaba "relajada", en el sentido de que sabía que cualquier duda tenía allí a las enfermeras, matronas y médicos para ayudarme, que continuamente revisaban al peque y a mí, que las visitas eran comedidas porque habían horarios estipulados y no podían haber en la habitación tropecientas personas a la vez sin que las auxiliares les llamase la atención, incluso que mi súper amiga Laura me mimaba trayéndome la comida más rica del mundo mundial, porque no me gustaba la del materno, y que en casa estaba todo bien porque mi novio lo tenía todo controlado. 

Aún así te falta tu intimidad y tu espacio y por eso te alegras cuando te dan el alta.

Di a luz el martes 29 de marzo por la noche y el día 1 de abril, 3 días después, me dieron el alta. Suelen ser 48 horas, pero al haber sido el parto por la noche y que me tuviesen que hacer el legrado por no haber expulsado la placenta, hizo que me dejaran un día más. 

En el momento que te confirman que te puedes ir y te dan los informes médicos respiras y piensas: "Al fin para casita" pero... en ese instante no eres consciente de la que te espera al llegar.

Por suerte mi madre cogió vacaciones y se vino a casa con nosotros los primeros días para ayudarnos con la casa y el pitusito hasta que nos adaptáramos. Mi pareja también dejó el trabajo, no por el bebé sino por motivos ajenos a nosotros, y se ha podido encargar el de todas las cosas de la casa. A mí me queda baja hasta septiembre aún. 

Han sido muchos cambios y reconozco que las primeras semanas son duras. Cambian tus rutinas y tienes que adaptarte a la nueva vida, lo que se complica cuando recibes visitas a cualquier hora, muchas de las cuales son sin avisar, y tú incómoda con los puntos, cansada porque aunque en mi caso Aylan se porta bastante bien, ya mis horarios no son iguales, no descansas del tirón porque el bebé demanda el pecho, los dolores de la subida de la leche, que quieras darle de comer y tengas que atender a las visitas... Decididamente las dos primeras semanas fueron algo incómodas pero ya el peque tiene 4 semanas y cada vez puedo disfrutar más de él, darle el pecho sin que sea un sufrimiento, dar pequeños paseos juntos, e ir recuperando nuestras rutinas en cuanto a horarios poco a poco. 

Supongo que ya hay cosas que no volverán a ser lo mismo, se ha hecho con su propio hueco en cada rincón de la casa y uno gigante en nuestros corazones, pero vale la pena todo cuando tu pequeña obra maestra te mira con esos ojitos preciosos, te agarra con fuerza uno de tus dedos con su mano minúscula, sonríe en sueños o simplemente duerme y te transmite una paz infinita.


El próximo objetivo será lograr darle uso al sacaleches y poder empezar a guardar algunas tomas para dejar todos los días una o dos horas al pituso con papi o abuela para volver a entrenar, que los 21 kilos que subí en los 9 meses de embarazo ahora toca bajarlos. La recuperación tras el postparto será uno de mis próximos post. Hasta pronto familia.

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